Hay imágenes que han sido tomadas de internet otras son mías, tomadas durante mi viaje a China.Si alguien tiene algún problema con las primeras, le ruego que me lo haga saber.Serán retiradas de inmediato.

jueves, 15 de julio de 2010

El sexo en la antigua China...



Existía la creencia que una fuerza vital impregnaba todo el universo con una continua interacción entre perecer y renacer (o lo que es lo mismo, entre yin y yang). Seguía un camino en armonía con el orden de la naturaleza (tao). Los que vivían acorde con este orden acumulaban una gran cantidad de fuerza, que aumentaba su longevidad, al que se atribuía un alto poder mágico. Se creía, sobre todo durante la dinastía Zhou, que la mujer poseía un te muy potente, así como los gobernantes heredaban grandes dosis de sus antepasados. En cambio, al pueblo se le atribuía una cantidad insignificante de te al no tener apellido. Ya que el soberano poseía la mayor cantidad de te, necesitaba un gran número de esposas para alimentarlo y fortalecerlo a través del contacto sexual. Este tenía una reina, 3 consortes, 9 esposas de segunda categoría, 27 de tercera y 81 concubinas. Tener tantas mujeres suponía llevar un control muy meticuloso de los encuentros, ya que el soberano debía satisfacer a todas por igual. Las n쭳hih (damas especiales) eran las encargadas de regular y supervisar las relaciones sexuales entre ellos. Se aseguraban que el soberano cohabitara con sus mujeres los días más apropiados y según la frecuencia establecida por los Ritos (dependía del rango de ellas).


Por norma general, el soberano tenía que copular antes y un mayor número de veces con las mujeres de menor rango y después con las de mayor rango. Sólo cohabitaba con la reina una vez al mes. Esto se debe a la siguiente creencia: durante el coito, la fuerza vital del hombre se nutría y fortalecía con la de la mujer, que se suponía que se encontraba en sus fluidos vaginales. Así había más posibilidades de que la reina concibiera un hijo fuerte y sabio, ya que el soberano había acumulado una gran energía con las otras esposas.

Con esto, ya vemos que el sexo tenía un doble sentido: por un lado, cumplir con el deber de traer un buen heredero; y por el otro, fortalecer el yang del hombre a través de la absorción de la esencia yin de la mujer (la dicotomía Yin-Yang también servía para identificar a ambos sexos, mujer y hombre respectivamente).

Se suponía que el hombre debía eyacular durante el encuentro sólo en los días en que la mujer estaba más predispuesta a concebir. Para obtener un buen resultado, el hombre antes debía fortalecer al máximo su yang, haciendo que la mujer llegara al orgasmo sin eyacular. Creían que si no se eyaculaba, el semen retrocedía y emprendía una trayectoria interior hasta el cerebro del hombre. Este sólo debía eyacular para concebir, así la pérdida de su esencia yang se veía recompensada con el nacimiento de un digno heredero. Si no era así, se trataba de un desperdicio de energía. Además, practicar el coitus reservatus permitía al jefe de familia satisfacer las necesidades sexuales de todas sus esposas y concubinas, ya que podía estar con más de una en una noche. Se prohibía la masturbación masculina por el mismo motivo, era malgastar energía. Por el contrario, tanto la masturbación como la homosexualidad femeninas no estaban mal vistas porque así ellas reactivaban su yin. De la misma manera, no era nada impropio de un hombre visitar a prostitutas, ya que éstas desarrollaban mucho su yin por los numerosos contactos sexuales que tenían. También se daba una gran importancia a los previos eróticos para preparar a la mujer; ambos sexos debían estar perfectamente predispuestos para el encuentro; si no, no sería fructífero e incluso podría dañar su salud.

También señalar la importancia que tuvieron los antiguos manuales del sexo. Existían desde hace dos mil años y se estudiaron ampliamente hasta el siglo XIII. Pero el puritanismo confuciano empezó a frenar su lectura a partir de la dinastía Sung. Además, con el paso del tiempo un sector empezó a desconfiar sobre las ventajas de estas prácticas sexuales, hasta acabar pregonando que todo eran necedades, que no se podía conseguir la inmortalidad con tanto sexo, sino todo lo contrario.

Doctrinas tan importantes en la antigua China como el Taoísmo y el confucianismo también aportaron sus ideas cuanto a este tema, sobre todo la primera. La idea básica del Taoísmo se resume en el wu-wei, no-actuar, vivir en armonía con la naturaleza, con el dao, el camino. Tuvo varios corrientes, todos muy conocidos. Uno de ellos se dedicó a experimentos sexuales y alquímicos con el fin de descubrir el elixir de la vida; colaboró a desarrollar la ciencia en China. El objetivo principal era conseguir el elixir de la vida. Se decía que si un hombre era capaz de copular sin eyacular con más de diez mujeres diferentes en una noche, podría volverse inmortal.


Mientras que el Taoísmo tenía una concepción matriarcal y espiritual, el Confucianismo era una filosofía práctica adaptada a una sociedad patriarcal. Se asignó a la mujer una posición inferior a la del hombre. Debía servir y obedecer a su maridos y a sus padres, cuidar el hogar y a los hijos. Se llevó la separación de sexos hasta el extremo. El Confucianismo transmitía un “saber estar”, una etiqueta social, deberes y roles; pero en el terreno sexual se guiaban principalmente a través de la ideología taoísta. Fuera de la alcoba la mujer era absoluta e incondicionalmente inferior al hombre. Sin embargo, el Confucianismo también tenía estrictas normas sobre las relaciones entre el hombre y la mujer; aborrecían el cortejo sexual por temor a que el libertinaje perturbara el sagrado orden de la vida familiar, por ejemplo. Pero no consideraban el acto sexual como un pecado. De hecho, existían tablas de “deméritos" (es decir, no-méritos), en las que se exponían diferentes “pecadillos" y su consiguiente castigo.

A estas alturas debemos aclarar que todas estas normas no habían modificado la vida diaria del pueblo. Encontramos antiguas muestras literarias a través de las cuales sabemos que ambos sexos tenían muchas oportunidades para encontrarse y practicar el sexo libremente. Nada que ver con los de alto rango…

Resulta curioso ver como la vida sexual china puede destilar tantos datos sociológicos, políticos, económicos… Así como también resulta curioso saber por qué la palabra kuei (tortuga) se convirtió en tabú, cómo cambiaba la moda, tanto femenina como masculina, con los diferentes cambios ideológicos, las modificaciones en la concepción del sexo introducidas por las diferentes invasiones, por el budismo, por qué se vendaban los pies las mujeres e innumerables cosas más… Para más información, podeis consultar el libro de R.H VAN GULIK, El sexo en la Antigua China.
Seguro que todos hemos oído los términos - “tortura " - En la obra de Van Gulik podemos encontrar algunos ejemplos de tortura sexual aplicada a concubuinas o consortes poco obedientes. En la mayoría de las cortes feudales dominaban los vicios y el libertinaje. Principalmente los parientes del emperador Hsiao-ching (156-140 aC) fueron unos sádicos. Disfrutaban seduciendo a sus propias hermanas, ahogando a muchachos/as en el lago de palacio, condenando a morir de hambre a cualquiera que les molestase… El príncipe Chien, después de desnudar a las mujeres castigadas, les ordenaba encorvarse y poner las manos en el suelo, y hacía que perros o carneros tuviesen relaciones con ellas… Chao-hsin impidió el suicidio a una de sus esposas para matarla tras meter una vara en su sexo. Luego le cortó la nariz, la lengua y los labios e hizo que quemaran su cadáver. Pero sigue! Este mismo príncipe calumnió a otra de sus concubinas adúlteras, Yuang-ai, que se iba a tirar a un pozo para evitar las torturas. El príncipe la rescató, la hizo atar desnuda a un poste y, tras quemarla con un hierro candente, le sacó los ojos, le acuchilló los muslos y mandó que le derramarán sobre el rostro plomo derretido…. ¿Queréis más?

Para los escatológicos, simplemente dos pasaje del Ching Mei, ambos sobre el mismo tema: el hombre orinando en la boca d ela mujer…

“Aquel (Hsi-men) se orinaba pero la mujer (Loto Dorado) no lo dejaba irse. Dulzura mía - le decía- todo cuanto micciones lo recibirá mi boca-.”

“Antes del amanecer, la joven (llamada Regocijo del Corazón), excitada, tomó en su boca el miembro viril. Tu quinta madre - dijo hsi-men- chupa toda la noche. No deja que me levante de la cama si quiero orinar, porque teme que me enfríe, y se bebe mi caldo.- ¿Qué importa?-dijo la joven-, yo también quiero beber.- Y Hsi-men le orinaba en la boca”.

lunes, 5 de julio de 2010

Leyenda china ... El regalo que no se ve

                                            
Hace tiempo un hombre castigó a su hija de tres años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envolver regalos. El dinero venía escaso en esos días, por eso explotó de furia cuando vio a la pequeña tratando de envolver una caja.

A la mañana siguiente, la niña regaló a su padre la cajita envuelta y le dijo: "Esto es para ti, papi". Él se sintió avergonzado, pero cuando abrió el paquete y lo encontró vacío, gritó con ira: "¿Acaso no sabes que cuando se hace un regalo se supone que debe haber algo dentro?".

La pequeña miró hacia arriba y, con lágrimas en los ojos, dijo: "¡Pero, papá, no está vacía! ¡Yo metí besos para ti!".

El padre se sintió muy mal, abrazó a su hija y le suplicó que le perdonara.

Dicen que el hombre guardó ese regalo dorado cerca de su cama durante muchos años, y que siempre que se derrumbaba tomaba de ella un beso y recordaba el amor que su hija había depositado dentro.

De alguna forma, cada uno de nosotros hemos recibido algún obsequio de amor incondicional de nuestros hijos, amigos, familia...

Nadie podrá tener jamás una propiedad más grande y hermosa que esa.

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